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Desastre en el mar



El lunes 19 de junio se reportó la desaparición de un submarino mientras intentaban alcanzar el sitio donde resta lo que fue el barco más grande en su tiempo, el Titanic. Era una expedición privada con el único propósito de que 5 millonarios pudieran ver con sus propios ojos los restos del famoso barco. Unos días antes de que dicho submarino, llamado Titan, hiciera su descenso, en el Mediterráneo un barco pesquero sobrecargado con más de 700 personas (incluyendo decenas de menores de edad) naufragó. De este solo se rescataron 104 personas con vida y 78 cadáveres, el resto, se catalogan como "desaparecidos". El día de hoy, 22 de junio, se encontraron los restos del Titán por lo que se concluye que este implotó matando a sus pasajeros. Más de 500 personas perdieron su vida en el mar Mediterráneo huyendo de pobreza, de zonas de conflicto y con la esperanza de mejorar sus vidas, mientras que en el Atlántico norte 5 personas murieron buscando tener una experiencia para presumir.


La magnitud de un desastre, o mejor dicho, la magnitud aparente depende de a quien le sucede. En los medios la cobertura que se dio a la desaparición del Titán fue muy asimétrica con respecto a la atención que se dio al naufragio en el Mediterráneo. Y así de asimétrico fue el despliegue de recursos para el rescate. En Twitter hubo muestras de empatía por los tripulante del Titán, pero casi ninguna por los náufragos del Mediterráneo. Por supuesto, como es usual en Twitter, hubo acaloradas discusiones entre que si era correcto o no hacer bromas de los millonarios desaparecidos y también reclamos de la falta de atención que se ha dado al desastre en el Mediterráneo. Entre los rescatados con vida del naufragio en el Mediterráneo había 12 paquistaníes, por lo que es posible que muchos más hayan muerto. Dos tripulantes del Titán, también eran paquistaníes, padre e hijo. El padre era un multimillonario director de una de las empresas mas grandes en Pakistán, dedicada a la fabricación de fertilizantes y químicos industriales. Un sistema que permite que muy pocas personas personas acumulen mucho, al mismo tiempo causa que muchos tengan muy poco. Así, la riqueza de ese empresario paquistaní que le permitió pagar un viaje para él y su hijo con la intención de ver el Titanic, ha sido a costa de que muchos paquistaníes lleguen a un punto de pobreza y desesperación que se arriesguen a subir a un barco sobrecargado. Pero en una visión global, posiblemente ninguna de estas dos noticias es la que más atención debió haber recibido.


El planeta está sufriendo un calentamiento global, eso ya nadie lo niega y ya cada vez son menos las voces que insisten en que es un fenómeno natural. En la comunidad científica ya hay un consenso: este calentamiento es provocado por el exceso de gases de invernadero que los humanos hemos puesto en atmósfera. Como consecuencia de este calentamiento, se esperan veranos mas calientes, aumento en el nivel del mar y más fenómenos extremos, como huracanes y sequías. Pero cuando científicos especializados en el tema utilizan palabras como "es una locura", "no tiene precedente", "me deja sin palabras", "no tengo manera de dimensionarlo", "no hay punto de comparación" y encima le agregan "no tenemos una explicación", "no entendemos que pasa" o "este será un punto que quedará grabando en la historia"... es preocupante. Estas últimas dos semanas México estuvo bajo una ola de calor descrita de esa manera.


Un sistema de alta presión se estacionó sobre nuestro país y no se movió por 2 semanas. Esto evitó que la humedad del mar pudiera subir a la atmósfera, ser transportada tierra adentro y formara nubes y lluvias. Así, México estuvo expuesto a la intensa luz del sol, alcanzando temperaturas que rompieron records en muchos puntos del país. Un sistema de alta presión no es inusual, sobre todo cuando este año se presenta el fenómeno del El Niño, pero lo inaudito es lo prolongada que fue esta ola de calor. Incluso siendo año de El Niño, desconcertó a los meteorólogos. Pero este no es el único fenómeno que tiene a los meteorólogos usando las frases que puse lineas arriba.


El Niño es un fenómeno donde el agua del océano Pacífico oriental sube de temperatura. Es parte de un ciclo en el océano que no es del todo regular, pero que ya se tiene relativamente bien estudiado. Así, este año se esperaba que las mediciones de temperatura de la superficie del mar aumentaran un poco con respecto a un valor promedio. Pero lo que se está viendo sale de toda predicción. Algunos incluso han dicho que esto no debería ser posible.


Temperatura promedio de toda la superficie de los océanos entre las latitudes 60º N y 60º S.

La temperatura superficial del océano está subiendo como nunca desde que se hacen estas mediciones, que ya incluyen varios años en las que se ha dado el fenómeno de El Niño. En la gráfica la linea negra sólida es la temperatura del mar en este año, la linea roja es la temperatura del año pasado y la linea segmentada de en medio es la temperatura promedio entre los años 1982 y 2011. Pero lo que tiene desconcertados a los científicos es que gran parte de este aumento en la temperatura no viene enteramente de El Niño, que es un fenómeno en el océano Pacífico, si no también de un súbito aumento en el Atlántico Norte.


Diferencia de temperatura con respecto al promedio entre 1982 y 2023.

Hasta el momento no hay una explicación clara de este fenómeno. Posiblemente sea la suma de varios factores. Uno de ellos, naturalmente, sería El Niño, aunque no se sabe como podrían estar conectados, estando uno en el Pacífico y otro en el Atlántico. Otra explicación tendría que ver con el desierto del Sahara. Normalmente, en esta época del año, grandes corrientes de aire mueven polvo del Sahara hacia el Atlántico, disminuyendo su exposición a la luz del Sol y por lo tanto disminuyendo su temperatura. Pero este año esos vientos han sido débiles, disminuyendo el polvo del Sahara sobre el Atlántico y por lo tanto exponiendo el mar al Sol. Finalmente, otra causa podría estar conectada con una buena acción pero tuvo consecuencias no previstas. Recientemente entró en efecto una nueva normativa que reduce la cantidad de azufre en los combustibles de buques. Después de las combustión en los motores, ese contenido de azufre se transforma en óxido de azufre que al llegar a la atmósfera y mezclarse con agua puede producir lluvia ácida. Pero otro efecto del óxido de azufre es que bloquea la luz del Sol. Cuando grandes volcanes han hecho erupción, es el óxido de azufre el que puede viajar alrededor del mundo reduciendo la exposición a la luz del Sol, disminuyendo la temperatura del planeta. Las regiones norte del Atlántico y el Pacífico es donde se concentra la mayoría del tránsito de buques mercantes. Los óxidos de azufre son dañinos para la salud y definitivamente era necesario limitar su contenido en el combustible. Pero ahora que se redujo la cantidad de estos contaminantes la cantidad de luz que llega a esta región podría haber aumentado, calentando la superficie del mar. Esto sería una demostración clara de como es que las actividades humanas han afectado la dinámica del clima.


Diferencia de temperatura con respecto a un promedio entre los años 1971 y 200.

Lo temible de este aumento de temperatura en el Atlántico Norte es que no se sabe que consecuencias va a tener. El agua del mar actúa como un reservorio de calor. Así, entre más caliente esté, menos calor de la atmósfera va a poder absorber, aumentando aún mas los efectos del calentamiento global. Por otro lado, la forma en que se disipe ese calor puede afectar la formación de hielo en el Antártico y la precipitación de nieve en el invierno, la cual, es una importante fuente de agua dulce para Europa.


Cuando los efectos del calentamiento global son así de drásticos estos deberían tener la atención de los medios y la opinión pública, que al final, pueden influir en las decisiones políticas. Ya no es suficiente hacer esos llamados a las acciones individuales, ya es hora de que gobiernos obliguen a las grandes corporaciones a cambiar la forma en que hacen las cosas. Si no se hace nada, el sistema seguirá aumentando la riqueza de unos cuantos que se gastaran su dinero en experiencias extravagantes arriesgando voluntariamente sus vidas, a costa de muchos otros que intentarán huir de la pobreza forzándose a arriesgar sus vidas, mientras que el planeta seguirá calentándose poniendo en riesgo el sostenimiento de la vida de millones de especies, incluidos los humanos.

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